NUESTRAS HISTORIAS



INTRODUCCIÓN:
Hola me llamo Pepe, soy un marciano que vive en Marte, vivo en una pequeña ciudad llamada Pibolandia donde todos somos pilotos de naves espaciales aunque ….. también están los Pibolots que nos ayudan a arreglar nuestras cápsulas, que son nuestros vehículos. También  nos hacen la comida, nos limpian la casa….hacen muchísimas cosas para nosotros. Tenemos uno cada uno y…. los personalizamos. El mío está vestido con un disfraz de tuerca. Se llama Matino es mi mejor amigo aparte de una chica de la que estoy súper coladita llamada Bella. Mi sueño es llegar al Planeta Tierra pero…es que tengo mucho miedo de volar a más de un kilómetro de altura. Todos los días hay carreras y ahí es donde ganamos los pesos, que son nuestras monedas. Me encantan las hamburguesas, conozco un restaurante llamado Cash, donde hacen las mejores hamburguesas de Pibolandia.
Hoy me he despertado súper cansado ya que ayer me acosté tardísimo porque fui a una carrera nocturna. Dentro de un rato tengo que salir de casa porque tengo otra y me tengo que preparar, porque es en Chuchelandia una ciudad a 20 kilómetros de aquí, no me voy a llevar nada de comer porque ahí hay muchísimas sportchuches que son frutas que dan muchísima energía.
Me voy a llevar a Matino  porque no puedo tener fallos, en esta carrera dan 200 pesos y 40 sportchuches al primero, y al segundo le dan la mitad, y al tercero un viaje para dos de dos días con hotel y comida incluida a Frigolandia, una ciudad en la otra punta de Marte. Bueno no me distraigo más que me tengo que ir.
 –Matinoooo ¿estás preparado? – le dije gritando.
-Si capitán ya voy - me dijo tronchándose de risa.
Cuando llegó salimos pitando porque no íbamos a llegar, los cadetes (los de mi categoría) iban a empezar en media hora. Cuando estábamos montados en mi cápsula, le di a encender y salimos a 200 kilómetros por hora. Cuando llegamos nos dio tiempo de sobra, me instalé en un garaje y vi a Bella, su Pibolot estaba pintando su cápsula de rosa esmeralda, yo apenas me había bajado y corriendo le dije a Matino que fuera a la tienda de pintura y que comprara pintura de color plateado mezclado con azul turquesa. Cuando llegó solo quedaban 10 minutos para que empezara la carrera. Me puse a pintar con él y terminamos cinco minutos antes o sea que nos dio tiempo para que se secara. Quedó genial, me monté y fui hacia la línea de salida.
-¡Buena suerte, disfrútalo! – me dijo Matino todo ilusionado. No quise responderle porque estaba súper nervioso, habían venido todos los chicos con las mejores cápsulas de Marte.
De repente oí una voz súper conocida era…era Bella, la verdad es que nunca me había hablado, pero reconocí su voz al instante , me di la vuelta y la vi de frente, estábamos cara a cara, vi su preciosa melena verde y su cuerpo de color rosa y, de repente me dijo –espero que tengas buena suerte guapetón-me dio un beso y se fue. Me quedé alucinado porque sus labios habían tocado mi mejilla. Me di cuenta de que estaba  completamente enamorado. En ese momento me dirigí a la línea de salida y vi a Alberto el fuerte, a Raúl el astuto y a Alex el cachas. Vamos, esos eran sus motes. Los tres, les habían añadido a sus cápsulas  ¡las mejores hélices de todo el sistema solar! . Sabía que me iban a ganar, era súper mega imposible ganarles. Ya sí que si me dirigí a mi puesto, detrás de Alejandro Hernanz, el matón. Estaba muerto de miedo, y… si me hacía picadillo. Tan solo quedaba un minuto y yo pensando en mi mundo. Dejé de pensar en todo, coloqué mi cápsula bien en mi enano espacio, me monté y dio el pistolazo Luisa la chica más, más… atrevida de Marte. Corriendo aceleré y ya me había puesto en quinta posición aunque, había empezado el último. Bueno, bueno tenía que hacer un recorrido impresionante. Todo empezaba en unas montañas de azúcar enormes. Medían como 600 metros de alto, eran impresionantes. Después pasábamos por encima dos nubes enormes, de color rosa, a 1 kilómetro y 200 metros de altura. No tenía ni idea de si  las iba a poder pasar, y por último teníamos que pasar al ladito de las playas de arena de peta zeta. Esas playas son las más peligrosas porque con un poco que roces con una de las alas,  sales volando...


LA BARBACOA
Aquella mañana me desperté con el molesto ruido de la lluvia. Lentamente me levanté de la cama y me asomé a la ventana. ¡Estaba lloviendo! Bajé a la cocina y me eché la leche en la taza para desayunar. De repente sonó el teléfono, adormilada lo cogí y dije: ¿Dígame? Era mi amiga Sara que vive en otro pueblo: Oye, Susana ¿quieres venir a mi casa a hacer una barbacoa? Dijo ella impaciente. ¡Pero si está lloviendo! grité. No, aquí no. Me dijo. Vale ya voy para allá. Respondí y colgué el teléfono. Me puse la ropa y fui a su enorme casa. Llamé al timbre y Sara me abrió. ¿Vienes? Me dijo. ¡Si claro! Respondí. Primero me enseñó su espléndida casa ¿Has hecho ya los deberes que tenemos? Me preguntó. Si, eran fáciles. Murmuré. Fuimos a su habitación y me preguntó que si quería saltar a la comba. Yo le dije que sí, y cogimos una cuerda, la agarramos por los dos cabos y giramos la cuerda, mientras la hermana de Sara saltaba. Cuando le tocó saltar a Sara se quitó las gafas y las dejó en una silla. Al volvérselas a poner, se dio cuenta de que estaban rayadas. Su padre nos avisó para comer. ¿Dónde comemos? Pregunté. ¡Ahí! Me señaló con el dedo. Empezamos a comer sus bienes (la carne) ¡Estaba riquísimo! De repente empezó a llover. Vimos un gran rayo a lo lejos. ¡Birr qué miedo! Grité. ¡Corre! Vamos a ponernos las botas de agua. Me dijo Sara. ¿Por qué? Grité. Porque así podemos hallar el tesoro. Resulta que Sara había cavado un agujero y había enterrado un tesoro. Cuando encontré el tesoro, entramos en su casa. La madre de Sara me dijo que ya me tenía que ir a mi casa, pero yo le dije que mi madre se había ido a votar porque había elecciones. Me quedé a su casa a dormir. Antes de cenar, Sara me preguntó una duda que tenía, era sobre verbos: Ohm, ojalá yo… ¡Haya! Grité. Gracias Susana, me respondió. Después de cenar y lavarnos los dientes, nos acostamos. ¿Hay algún cojín por ahí? pregunté. Sí está ahí, me respondió. Buenas noches, dije. Buenas noches, respondió.
¡Ese fue el mejor día de mi vida!
Susana Nieto 6º A



Me llamo Martín: mi biografía

Hola amigos soy Martín, emmm…  veamos, se me da bien dibujar, hacer deporte, soy un tanto granujilla, me chiflan los… ¡PETARDOS!  Son muy chachis, y los video juegos. También la destrucción masiva. ¿Mi sueño? Aparte de tener una empresa de demolición es ser capi de barco, ah y también es poder volar. Soy muy gracioso.
Un poco estúpido en algunas cosas . Tengo 10 años. Y ahí concluye, digamos, mi personalidad. Algo así como, como soy.   
 AHORA EMPIEZA MI VIDA,
Cuando era peque me moví mucho por mi país (España). Pero de eso hace tanto que ni me acuerdo, solo recuerdo unas vacaciones en unas montañas nevadas, mi familia y yo nos alojábamos en una mierdecita de hostal. Me lo pase tan bien... Luego fuimos a un camping, ¡ que recuerdos ! Cuando era un poco más mayor en verano iba  con un amigo a la playa, fui unos 4 años. La playa tenía fuentes naturales.
Pero antes de todo eso, me rompí la clavícula y casi me rompo la nariz, ¿a que no adivinas como?, pues como no, haciendo el  bestia con mí hermano. ¡Que tiempos aquellos!
También me acuerdo de la vez en la que me rompí la costilla haciendo el mono en en un árbol, y ya no hay mucho más que contar. Todos los veranos voy a Murcia.


Ya está, eso es todo, fin.




LUCÍA Y PITUSO


Esta es la historia de Lucía y su precioso perrito,  un labrador de color canela que tiene 7 meses y cuyo nombre es Pituso.
Pituso es un pequeño perrito que le regalaron a Lucía por su décimo cumpleaños. Al principio a Lucía no le gustaba mucho porque le daba un poquito de miedo, pues mordisqueaba todo aquello que estaba a su alcance, calcetines, zapatos y hasta los juguetes de Lucía, cosa que a ésta no le hacía mucha gracia. De vez en cuando, Lucia perdía su enorme paciencia y  le gritaba: "chucho, chucho, quita malo"; y en cambio el perrito daba saltos de alegría, ladrándole, diciendo… ¡uau, uau!  como si le quisiera decir: "venga vámonos, vamos a jugar".
Un día cuando Lucía vino del cole se dio cuenta de que no estaba Pituso. Entonces Lucía, preocupada, le preguntó a su padre que dónde estaba su  perro. Su padre, muy  desconcertado, le dijo que habían estado toda la mañana buscándolo por todo el pueblo,  sin encontrarlo. También le contó que cuando ella se fue de casa, Pituso desapareció corriendo detrás de ella. Lucía, apenada, se puso a llorar. Más  tarde decidió salir a la calle en busca de su perro. Dispuesta a encontrarlo  abrió la puerta de la calle y empezó a caminar. Se tiró caminando alrededor de cuarenta y cinco minutos o así, cuando de repente, a lo lejos,  vio a un perro en la carretera tumbado. ¿A que no sabéis quién era? Era Pituso, su pequeño Pituso. No sabéis la alegría que le entró por todo el  cuerpo.
Lucía corrió como nunca antes lo había hecho para recoger a Pituso, pero hubo algo que le entristeció mucho. Su precioso perrito estaba todo arañado. Cuando Lucía le puso la correa para llevárselo a casa  se dio cuenta de que también su pequeño labrador caminaba despacio y cojeando.Lucía cogió su teléfono  móvil, llamó a su padre y le dijo que viniese a por ella,  que había  encontrado a Pituso y que el perrito estaba muy mal. Lo último que le dijo es que estaba en la Avenida Resú, al lado de la pescadería. El padre, asustado, cogió el coche y  a toda velocidad se dirigió a su encuentro. Quería llegar lo antes posible para que no le pasase nada más al perrito. Cuando Lucía vio a su padre se metió en el coche y se fueron directamente al veterinario.  La veterinaria, llamada Inma, le dijo que a Pituso se le había roto un huesecillo de la pata y que tendría que estar quince días sin salir a pasear. Lucía se dio cuenta de que la veterinaria era nueva y de que era la madre de su compañera Raquel Mayordomo. Inma le dio un medicamento al padre de Lucía y le dijo que le tenía que dar tres cuchadaras por día. Al finalizar  la consulta Inma se despidió de ellos deseándoles que Pituso se mejorase pronto.
Ya en casa y al cabo de unos días Pituso iba progresando muy bien. Cada día estaba mejor. Cuando ya estuvo bien del todo, Pituso volvió a ser el mismo perro juguetón que había sido siempre. Desde entonces Lucía todos los días solamente está deseando llegar a casa para poder jugar con él y llevarlo a pasear.


 Amaya  5º A



EL MARCIANO TOM

Había una vez un marcianito que se perdió en la nieve de su planeta llamado Zampo. El pobrecillo no sabía que hacer, así que intentó refugiarse en una cueva.        
         -Uff…que cansancio, ya no puedo más.                   

         El marcianito, que por cierto se llamaba Tom, se tumbó y se durmió. Al día siguiente se levantó e intento salir de la montaña. Pero mientras estaba andando se oyó un burmrmrmrrmm en las montañas.

        -¿Qué ha sido eso? A lo mejor está cayendo una avalancha pero…. Ahahahahahah.

         Mmmm…¿Dónde estoy? –se preguntó Tom.          

          Tom se recuperó muy rápido pero tenía un dolor de cabeza tremendo. Al cabo de un rato el marcianito se fue a explorar la zona, pero….. primero tenía que hacer fuego porque no veía ni torta. Así que… tocando el suelo un poco, Tom encontró dos piedras y las frotó bien

         -Uff esto de frotar piedras cuesta mucho, jo en las películas es más fácil, me gustaría estar en
una pero…..Estoy aquí, o sea que tengo que hacer todo lo que pueda,  así que voy a frotar las piedras.

         ¡Cloing,cloing,cloing,cloing!
  
         Bueno, así siguió hasta que lo consiguió. Después cogió un poco de tela de su camiseta y la enrolló a un palo que encontró en la cueva, luego lo puso al lado del fuego y así se hizo una antorcha. Se puso en marcha, pero cuando ya llevaba dos pasos ¡cataplam! Se cayó por un agujero.

-huahuahua-gritó.
Qué tortazo o o o.

Miró hacia arriba y vio que  estaba dentro de la montaña. Miró por si había una salida y sí, sí que la había , estaba al lado de unas escaleras. Tom salió por la puerta. Se alejó de la montaña y se fue al pueblecito. Cuando llegó se fue a visitar al Presidente para decirle que él mismo había descubierto un castillo en la montaña. Y así se hizo famoso.
                    
                                    Samuel Rybka de 5º A



UN SUEÑO
Un día me desperté nervioso porque nuestro profe Juan Antonio nos dijo que nos iba a anunciar una cosa que nos encantaría. Al llegaral colegio me di cuenta de que no nos lo anunciaría  hasta después de música, ¡que rollo!, teníamos que esperar una hora más.
Yo, al menos estaba nervioso porque sólo faltaba tres cuartos de hora. Estaba pensando tanto en ello que se me hizo larguísima la hora. Pero  aún así, seguía nervioso, nos lo iba a  anunciar ya .Llegamos a clase. Él nos esperaba. Dijo: “llegáis 10 minutos tarde, como siempre”. La cosa que nos quería decir era que: ¡Íbamos a hacer un viaje a París! Yo me puse tan emocionado que pegué tal grito, que me llamó un chino para ver que había pasado. Iba a ver la Torre Eiffel, que era mi sueño desde pequeño. Cuando llegó el día de irnos, un autobús nos esperaba en la entrada, para llevarnos primero a ver la Torre Eiffel y luego al hotel, de cinco estrellas, donde nos alojaríamos durante la semana que íbamos a estar en París. Lo mejor es que era gratis.
Al llegar a la Torre Eiffel, el autobús aparcó al lado de ella. Subimos y arriba del todo, había un restaurante; allí comimos una típica comida francesa, justo antes de irnos para el hotel. Cuando llegamos al hotel nos dimos cuenta de que todas las habitaciones tenían jacuzzi, y cada uno teníamos una habitación  individual.
         La noche anterior al regreso me quedé despierto contemplando la Torre Eiffel; el profe , me vio y me preguntó qué me pasaba. Yo le respondí que no me pasaba nada, sólo que por fin había cumplido mi sueño y él se fue entonces a dormir a su habitación.
          Al día siguiente cogimos el autobús para marcharnos ya para casa. Al llegar al colegio los alumnos de 5º B y los de 5ºC, tenían envidia y estaban todo el rato: “que suerte, que suerte”. Al pasar íbamos a estar todo el rato con el profe, y nos pidió que hiciéramos una redacción. La mía es la que habéis escuchado.

Carlos Santamaría Benlluire 5º A






LA EXTRAORDINARIA FIESTA DE PIJAMAS

Hola, me llamo Susana  y estoy deseando que sea viernes para que mis amigas vengan a mi fiesta de pijamas. He organizado esta fiesta porque es mi cumple.
Tras esperar y esperar…
¡Por fin llegó el gran día! Hoy es viernes, estoy en el cole, mientras que todos los niños y niñas de mi clase hacen un ejercicio que nos ha mandado Sarah (nuestra profe). Yo ya lo he acabado y empecé a pensar sobre la fiesta de pijamas de esa misma tarde.
Está atardeciendo, el sol ya se ha ido. Les dije a mis amigas que vinieran a las 18:45 h. Ya eran las 18:15. ¡Estoy muy  nerviosa! Lo tengo todo preparado. Mi  madre me ha comprado un pijama nuevo. Yo he decorado la casa y también he decidido la habitación donde vamos a jugar al “Tinieblas” y a la guerra de almohadas. Al empezar la fiesta, nos bajamos al piso de abajo, preparé la Wii y bailamos. Yo bailé con Raquel, mi amiga la creativa, la canción de ´´Call Me Maybe´´. Amaya, la graciosa del grupo, Paloma G., la inteligente, Paloma F., que es la más tímida de todas y Marta A., la interesante, bailaron una de las canciones de OneDirection.
 Más tarde subimos a la cocina a cenar. Cenamos huevos fritos con bacon, ¡mmm… qué ricos!. Al terminar de cenar nos fuimos a mi habitación a jugar al “Tinieblas”. Apagamos las luces y empezamos a jugar. Cuando terminamos de jugar, estábamos todas derrotadas, nos tumbamos en las camas y nos dormimos inmediatamente. Mucho más tarde me desperté, miré a mí  alrededor,  estaba en mi habitación, mis amigas se despertaban, entonces vimos un agujero en una de las paredes.  Amaya asustada se acercó, tocó la pared y…
¡Se abrió una puerta muy extraña!
Había un pasillo amarillo con unos cuadros raros. Tras unos cuantos minutos andando…
¡Mirar hay un cartel que pone: El Valle de los Cojines! Añadió Marta. Entramos un poco asustadas a ese extraño valle. Paloma F., se atrevió a tocar uno de los cojines. Nos dijo que estaban muy blanditos, entonces nosotras saltamos con mucha alegría. Empezamos a jugar a la guerra de almohadas. Por un momento pensé que íbamos a jugar a la guerra de almohadas en mi habitación, pero no, jugamos en aquel valle. Ninguna de nosotras sentía las piernas, porque  habíamos saltado demasiado. Entonces, Paloma G., se levantó  con cuidado de no caerse, se fue un poco más lejos, y de repente oímos un  grito, y nosotras nos fuimos corriendo a ver qué pasaba.¡Era Paloma!, decía qué había visto una especie de duende. Entonces  nosotros buscamos y buscamos, pero no encontramos nada. De repente, Raquel nos llamó, había visto a esa especie de duende.
Hola le dije, me llamo Susana y éstas son mis amigas. Hola, encantado,  mi nombre es Chispa y ¡soy un gnomo, no un duende!, respondió ese ser extraño, ¿queréis venir a mi aldea y alojaros allí?, siii….., porfi, siii…., dijo Amaya.
Al llegar allí, nos prepararon diez camas para cada una, claro, nosotras éramos gigantes para ellos.
A la mañana siguiente, vimos  un río muy resplandeciente. Le preguntamos al gnomo si nos podíamos bañar allí. Él nos dijo que sin problemas, entonces todas nos pusimos unos bañadores, que nos habían hecho los gnomos.
Nos tiramos al agua, estuvimos un buen rato jugando en esa agua cristalina, cuando de repente, Chispa nos avisó de algo, pero no le oíamos.
Nos estaba arrastrando la corriente, Raquel se dio cuenta que el agua nos llevaba directamente hacia una gran cascada. No tuvimos tiempo para reaccionar y nos caímos por ella.
Alguien me gritaba en el oído, ¡qué molesto era!, me desperté, eran mis amigas, diciéndome algo de un sueño muy raro.
Me lo contaron todo, y me dí cuenta que había sido exactamente igual que el viaje tan sorprendente que yo había hecho.
 Unos minutos más tarde reaccioné y me volví a dar cuenta de que…
¡Todo había sido un magnifico sueño!
Susana Nieto García, 5º A




LAURA DIBUJANDO SU MUNDO
Había una vez una niña llamada Laura que tenía una imaginación impresionante y además dibujaba de miedo. Tenía muchos cajones llenos de dibujos imaginativos: animales mitológicos, prehistóricos, extraterrestres, etc, etc.
Laura revisaba sus viejos dibujos casi todos los días. Un día empezó a darse cuenta que algunas hojas estaban en blanco. Habían desaparecido algunos dibujos.
Una tarde salió a jugar a su jardín y ¡¡Vio, sin dudad alguna, la mariposa azul y plateada que había dibujado la tarde anterior !!
Poco a poco empezó a reconocer sus dibujos moviéndose por su bello jardín. Y una tarde cuando fue a merendar, abrió la nevera y    ¡ Vio un montón de seres comiéndose todo lo que allí había !. Se asustó tanto que se fue corriendo a su habitación y se tapó con la manta. Asomó la cabeza, miró por la ventana ¡Aaaaaah! ¡¡¡¡Había un dinosaurio en su jardín !!!!
Desde ese momento empezó a dibujar un montón de cosas que luego se hacían reales. ¡¡¡ Estaba tan contenta con sus nuevas mascotas !!!.
La gente iba a ver a sus animales así que decidió cobrar entrada. Tuvo tal éxito que montaron un pequeño zoo.
Luego pensaron dibujar el zoo más grande y por la mañana tenían el zoo más grande del mundo ¡Fue Fantástico !
Pero Laura empezó a tener pesadillas. Soñaba que sus animales se volvían muy agresivos y perseguían a la gente. Y eso empezó a suceder.
Tuvo que dibujar muchas inyecciones de tranquilizantes para dormir a sus seres. Dibujó jaulas que se hicieron reales y los metió en ellas.
Mientras tanto Laura dibujó mundos maravillosos con paisajes preciosos y los animales poco a poco fueron desapareciendo del zoo y llenando esos paisajes y mundos que Laura había dibujado. Los animales allí eran muy felices y Laura podía jugar con ellos cada vez que cogía los pinceles.
Y como en todos los cuentos, Laura dibujó un final feliz.
               Martín 5º A






 Maximilian el taxista
Hola amigos, me voy a presentar ¿no? Bueno…me llamo Maximilian el taxista y tengo 40 años. ¿ Os preguntaréis porqué me llamo Maximilian el taxista?¿no? Pues ahí vamos.
Resulta que soy el mejor taxista de toda Malsa,  o sea, de la ciudad más grande que existe. Tengo insomnio y eso quiere decir que por la noche no puedo dormir, entonces me paso todo el tiempo por la ciudad con mi taxi y… todo el tiempo es día y noche.
Me lo paso muy bien recogiendo a gente por toda Malsa y… encima, cobro un pastón, aunque creo que ahí me he pasado un poco. A ver, a lo que íbamos, mi vida es apasionante y os voy a contar porqué: me paso el día recogiendo a gente interesante.
Hace dos meses recogí a Martín Garasa ya sabéis, el chico con la coletilla más larga que existe. Me contó que siendo niño se puso una capa de “supermán” y se tiró desde un décimo piso. Voló  trescientos metros y tuvo la suerte de aterrizar en un montón de estiércol, lo que le evitó matarse pero…lo malo es que desde entonces siempre que estornuda le sale caca de la nariz.
Dos semanas después recogí a Guillermo Neresa, el mejor futbolista de Europa. Él me contó que de pequeño, un día se fue a jugar al fútbol en el campo y se le coló la pelota debajo de unas rocas. Cuando fue a recogerla vio una luz entre ellas. Entonces se puso a quitar rocas y más rocas, hasta que llegó a una cueva que tenía una mina de oro, por eso ahora es uno de los hombres más ricos del mundo.

Un día después llevé a la gran modelo y cantante Aitana Gragora y ella también me contó una anécdota suya en la que un día cantando en un concierto la segunda canción, entró su antiguo novio, y del susto se le quedó la voz de pito para siempre, pero… ahora va a las fiestas a cantar y a la gente parece gustarle.
Lo más increíble fue que la dejé al lado de una tienda de ropa y en el mismo instante recogí a la mejor jugadora de “beisbol pié” y… la verdad es, que era majísima y se llamaba Luisa Parsa.
Ella me contó otra anécdota que os voy a contar: Un día en su colegio estaba jugando al “beisbol pié” y cuando le tocaba batear, tiró, y la pelota fue a la parte trasera de las pistas de su colegio. Luego cuando ya no bateaba le cogió la pelota a un amigo suyo, el mejor de la clase. Entonces todo su equipo fue a darle un abrazo. Desde ese día se convirtió en una jugadora de “beisbol pié” muy famosa.  Después la dejé en la plaza Crons y volví a comer a mi casa. Resulta que en mi casa ocurría algo muy raro… En la puerta encontré algo increíble…
Claudia Batres 5ºa
                            Continuará…
                           




                                   


CECILIA Y SU LIBRO

Un libro es lo que estaba leyendo Cecilia aquella tarde de primavera, pero no era un libro normal, ese libro contaba el futuro.  A veces cosas buenas, pero otras cosas malas. Era su  libro preferido. Un día, cuando Cecilia fue a leerlo, todas las páginas estaban en blanco.
-¿Qué ha pasado?- se preguntó Cecilia muy extrañada.
-  Yo juraría que había más hojas y ninguna estaba en blanco.
Mientras  Cecilia estaba intentando resolver el misterio vio por la ventana un gnomo grande que hablaba. Cecilia, que es un poco miedica, se echó hacia atrás. El gnomo le preguntó:
- ¿Quieres venir a salvar gnomos? Cecilia, aún un poco asustada, dijo que si.
- Hay que ir a un avión, porque los han secuestrado.
En el aeropuerto cogieron un avión, pero  pronto se darían cuenta de que  era el  equivocado. Cecilia y el gnomo entraron escondidos pero el vigilante les vio y les persiguió. Éste Preguntó a una señora si había visto a un gnomo con ropa verde y a una niña con los ojos azules, de unos nueve años de edad y que  se habían ido al final del avión. La señora le dijo que no y el vigilante continuó buscándoles. Mientras tanto, los chicos, como no encontraban nada, se dieron cuenta de que se habían equivocado de avión. Tenían que huir antes de que el vigilante diese con ellos.
-  Cecilia- le dijo el gnomo.
- Creo que tienen paracaídas debajo de los asientos.
 Les costó  ponérselos a tiempo porque el vigilante les seguía buscando. Los encontró, pero justo se tiraron. Fueron al avión correcto y encontraron a los gnomos y se fueron a casa. Pero eso no era todo, cuando llegaron a casa no estaban los padres de Cecilia.  El gnomo creía que eran las personas que habían secuestrado junto a los gnomos. Cecilia estaba muy preocupada. El gnomo sabía el escondite de los secuestradores. Se fueron al escondite y allí encontraron a los padres de Cecilia. Ella los abrazó. Los malvados secuestradores se estaban echando la siesta. En silencio Cecilia llamó a la policía para que los arrestaran. Volvieron a casa y Cecilia terminó su cuento.

                                      Raquel Mayordomo   5ºA










JAKE
Nueva York 1966, Jack Terriscol un policía de incógnito con tupé, camiseta negra y pantalones vaqueros, se enteró que había un complot para matar al presidente de Estados Unidos. Le había llegado a sus oídos que un tipo al que llamaban el Pato Lucas sabía algo sobre el asesinato. Le llamaban así por su gran bocaza, bueno a lo que íbamos, le dijeron que podría estar en un bar de Harlem. Le encontró junto a la barra con dos matones, le reconoció por su boca en forma de pico. Se sentó a su lado y le dijo:
_Hola, ¿tú eres el Pato Lucas?
De repente el tipo sacó un cuchillo y se lo puso en el cuello
_Me llamo Peter Tomas ¡entendido! Gritó
_¡Vale, vale tranquilo!. Dijo el poli.
_¿Qué quieres?
_Sólo quiero que me des información sobre el plan que hay para matar al presidente.
_Yo no se nada!!!!
_No juegues conmigo.
Jake le puso una pistola en la boca y le dijo:
_ O me lo dices o no volverás a hablar nunca más.
_ ¡Vale, vale! de acuerdo no dispares.
_ Sabía que cantarías, jajaja. Dijo Jake satisfecho.
Había pasado un rato y Jake conducía su coche a toda velocidad. Tomás le había dicho que en pocos minutos un francotirador dispararía desde una gran grúa al presidente. Cuando llegó a la grúa subió y mientras el francotirador estaba distraído le tiró de la grúa y consiguió salvar al presidente.
Una vez más el inteligente policía Jake, había conseguido acabar con los malvados.
Alejandro Hernanz  5º A.

                                                






EL DIARIO DE IBRI

Querido diario:
Esta semana he tenido una aventura asombrosa. Era una de esas mañanas calurosas de verano. Yo me desperté pensando qué iba a hacer hoy. Al cabo de dos horas sentado en el sofá, cansado de tanto pensar, me fui al parque. Allí vi a dos tipos. Uno le estaba dando un bote de mantequilla de cacahuete a otro. Me pareció raro porque es como si no quisieran llamar la atención. Yo me acerqué y les pregunté:
-¿Qué pasa con ese bote?
-¿Qué bote?,¿tú has visto alguno?
- Pues sí, vi que tu compañero le daba ese bote de mantequilla de cacahuete y los dos tíos.
Sin decirme nada se largaron corriendo.
 Como eran tontos de capirote, cuando corrieron, se les cayó el bote. Yo me acerqué y lo cogí. Tenía un poco de miedo por si salía un monstruo gigante ooo…ooo… lo que sea.
Abrí el bote y dije:
- ¡Ohhhhhhhhh! Un agujero negro.
 El agujero negro me llevó a otra dimensión. Me pregunté -¿dónde estoy? -Era un mundo multicolor . Olía a chucherías. Voy a ver si hay vida. Tras horas caminando me paré un momento. Estaba tan agusto que me quedé frito.
Cuando me desperté, en todas mis narices había un pingüino. ¿Aaaaahhhh! ¡qué susto!. -Sólo es un pingüino. No es para tanto.
-¡Hola! -Dijo el pingüino.
- ¿queeeeé? ¿haaaa…aaa.. blas?
- Sí, claro, todos los animales hablan en este mundo.
-¡Guau! ¿cómo te llamas?.
-Me llamo Clex.
-Oye y por cierto, Clex. ¿tienes un mapa?.
- No.
- Y ¿cómo se llama este planeta?
- No tiene nombre
- Y ¿le podría poner yo el nombre al planeta?
- Vale
- …eeee.. eeeh.  ¡ya sé! Mundo maravilla
- Vale
- ¿Por qué no vamos a mi casa?
- Vale.
Un cuarto de hora más tarde: y esta es mi casa.
-  Bueno, yo me la esperaba más grande.
- ¿qué te pensabas que tenía una mansión de narices?
- Bueno al grano. Vamos a entrar.
-¿Esta es tu habitación?
- Si,  mejor que descanses ahora. Mañana nos espera un día muy largo.
 A las dos de la madrugada ¡aaaaaauuuuuu! Fui a ver qué pasaba. La casa estaba destrozada. Grité - ¡CLEX! ¡CLEX!, o no… delante de mis narices había unnnn…. ¡Monstruo gigante!. Mejor dicho toda una flota.  Había vampiros, yetis, momias, aliens etcétera. Yo estaba sudando como un pollo frito y me desmayé. Me desperté poco a podo y vi… estrellas, muchas estrellas. Miré a los lados y estaba en……(continuará)
                                                                   Javier Cuadrado  5º A





EL SUPERCAMBIO DE NEMO

Hola me llamo Nemo, soy un pez naranja con rayas negras. Aunque no os lo creáis mi color favorito es el blanco. Me gusta comer algas, pero no unas algas cualquiera, sino las algas más verdes que puedes encontrar en todo el océano. He llegado a un punto que ya me he hartado de  siempre lo mismo: siempre soy naranja y negro… como siempre las mismas algas…
¡Me gustaría cambiar de estilo!
He estado pensando sobre cómo cambiar de estilo… De momento he decido cambiar la comida. En vez de comer algas muy verdes voy a comer hamburguesas. Si, como lo oís, hamburguesas, como las del Burger King, pues igual. Superdecidido a cambiar, probé las hamburguesas pero ¡puag estaban asquerosas! Debe ser que no estoy acostumbrado a este tipo de comida, pensé.
Después de meditar durante muuucho tiempo, decidí acudir a mi viejo amigo el genio de Aladdín.  Resulta que él también estaba harto de su estilo y se convirtió en científico.

Al llegar a la cueva de las maravillas encontré la lámpara la froté y…
¡Mi viejo amigo salió de la lámpara estirándose!
-Hola soy un genio, y a partir de este momento eres mi amo, me dijo con cara de aburrido.
-¡Eh genio! ¡Qué soy yo Nemo!
- ¡Anda Nemo cuánto tiempo sin verte! Ya no te reconocía. Bueno ¿para qué has venido aquí?
 -Ah sí, que se me olvida, he venido aquí para cambiar mi  estilo, como hiciste tú, pues igual. Pero no un científico, quiero ser blanco con rayas  negras… comer hamburguesas ¡… etc.
-Vale, pero esto no te va a salir gratis. Me tienes que prometer que tus dos primeros deseos los  gastarás para ti, pero el último me lo dejarás para mí.
- ¿Vale? Claro, claro pero si quieres te dejo los dos últimos deseos, porque yo solo necesito uno.
-Vale, pues mucho mejor…
-Bueno vamos al grano, entonces quieres cambiar de estilo ¿eh?
- Si eso mismo.
- O.K. pues espérate que prepare mis botes de científico…
Tirorirori… tirora… canturrea mientras busca los botes. Nemo mientras tanto empieza  a observar la sala. Se queda asombrado porque ve de todo: botecillos de cristal, extrañas máquinas, espejos de diferentes tipos….
De repente el genio para de canturrear…- ya ha encontrado los botes. Entonces en una especie de lavabo echa el líquido de esos botes. Tras esperar unos instantes…

 ¡PUM! ¡CHASH! ¡PAM!

 ¡Salta un rayo que se dirige a Nemo y lo convierte  en blanco! Ahora Nemo es blanco y negro. ¡Justo lo que él quería! Pero sólo le falta lo de las hamburguesas. Se lo dice al genio y él le responde:
-no te preocupes sólo tienes que volver a tu casa y probar todas las hamburguesas que quieras.
Entonces Nemo  le da los dos deseos al genio y se despide de él. Está deseando llegar a su casa y probar esas hamburguesas. Nada más llegar las prueba y en efecto ¡están riquísimas! Nemo se alegra de su cambio de estilo. Desde ese momento Nemo vive feliz y contento.





EL DIARIO

Lunes 18 febrero 2013

Hola, me llamo Susana, en este diario os voy a contar lo que me imaginé un día haciendo los deberes. Me gustaría tener tres poderes: hacerme invisible, leer la mente de alguien y tener un doble. Os digo ésto porque me parece interesante.
Bueno, empecemos, me gustaría tener un doble porque (por ejemplo) si hoy no me apetece ir al cole, le digo a mi doble que vaya por mí. Pero luego él me tiene que decir lo que tengo que hacer y me explica la lección, porque cuando tengo un examen, siempre asisto yo. El problema es que yo soy muy perfeccionista y por eso también quiero ser invisible, porque imagínate que mi madre o mi hermana ven a dos Susanas, se desmayarían de tanta alteración. Entonces cuando le diga a mi doble que vaya él por mí, yo inmediatamente me vuelvo invisible, y así no hay problema.
Y por cierto, lo de leer la mente también me mola porque si yo algún día le digo a mi doble que vaya al cole por mí, y justo cambio de idea cuando ya se han ido al cole, me vuelvo invisible y me voy yo sola andando. Cuando suena la sirena subo con el resto de mis amigas, pero en realidad suben con mi doble y yo, como soy invisible, voy escuchando las conversaciones como si no hubiera nadie. Al llegar a clase mi doble se sienta en mi sitio y yo me hago un hueco en alguna mesa libre. Lo del poder de leer la mente lo hago cuando empezamos a leer algún texto. Mi doble lee con el resto de la clase y yo mientras intento leer la mente de nuestro profe. Casi siempre piensa en los deberes que  debemos hacer, así, mientras que los demás leen, yo los hago, me los quito  de encima y el resto del día  puedo jugar con mi hermana.
                                                          Susana Nieto.





EL GATO MÁGICO.

Había una vez un niño llamado Pedro. El día 13 de noviembre estaba Pedro en el colegio.   A la hora del  patio salió a jugar con sus amigos al lado de un árbol.  De repente Pedro se encontró un gato con rayas blancas y amarillas, y  lo cogió. Cuando salió del cole Pedro llegó a su casa, subió a su habitación y sacó al gato.  Le llamó Fil. En ese momento pasó algo flipante ¡ el gato habló!  -hola  – le dijo a Pedro, -“aaaaaaaa” pu-pu puedes hablar – dijo Pedro asombrado. – Si, puedo hablar y también sumar.  El gato le enseñó  como sumaba . Al siguiente día Pedro no se quería levantar, porque el gato no le dejó dormir.  Se levantó  con los ojos  rojos,  se durmió sentado.  Al cabo de unos momentos se despertó, el gato le dijo, ¡oye¡, levántate que es tarde. Pedro miró la  hora y en un minuto se cambió. Salió disparado hacia el colegio. El profesor le regañó y empezó a gritar como si estuviera en la selva. No os lo imagináis ,¡fue impresionante! pero apareció el gato y convirtió a toda la clase en piedra , menos a mí. Me quedé paralizado unos dos minutos o tres. Desde  entonces le pido cosas todos los días.

Fernando   Polanco.



EL LADRÓN DE CUENTOS

Un día en el espacio había un señor llamado Clickman. Él podía liberar a los malos gracias a su click.  A los malos que liberaba los usaba como esclavos para quitar los libros a la gente. Quería  los libros para hacer hechizos, es decir, para molestar a Nubecita. Nubecita protegía a los buenos y enseñaba a los malos lo importante que era la paz y la amistad. Pero un día Nubecita llamó a Buque, Pesado, Ojos y Chip, para acabar de una vez con los violentos malos. Todos los buenos hicieron dos planes, el plan A y B. Los malos se escondieron y los buenos tenían a su espía Chop Chop, el más valiente del planeta Donut. Los buenos encontraron a la temible Hello Kitty, una de las malas. Ella tenía su peligrosa y olorosa sardina podrida que te podías quedar K.O en menos de un minuto. Chop Chop tenía un trocito de su pueblo, un donut con olor a chuche y con mucho azúcar e inmediatamente se lo lanzó sobre la cara de Hello Kitty, ella se quedó inconsciente. De los malos quedaban Clickman, Peppa pig y Silver, el gigante. Los buenos fueron a por Peppa pig, estaba en el castillo de los malos, pero había un problema…..para ir a por Peppa pig tenían que pasar muchas trampas. Buque tuvo una idea. Como Nubecita tenía una mascota llamada Nubasca, una nube muy hábil y sigilosa, yo podía montarme en ella porque peso muy poco. Todos entraron sigilosamente en el castillo y Buque tenía que pasar un puente escurridizo que si te caías te quemabas porque era lava muy ardiente. Luego más adelante tenían que vencer a unos soldados esqueletos y por último tenían que adivinar una adivinanza. ¡Grrchuippp! ¿Qué ha pasado? ¡Aaaahhh! Era una cosa rara pero inmediatamente se fue y aparecimos en…… (continuará)
                                                                                                           Raúl Caballero






EL SUEÑO DE JASMINE.


En una ciudad llamada Sumallun vivía una niña muy simpática cuyo nombre era Jasmine. Vivía en el barrio Floresani, le decían así porque sus habitantes eran ecologistas, cuidaban de los animales y plantas con mucho esmero. Jasmine era una niña de personalidad dulce y muy soñadora. Ella siempre quiso tener un zoológico pero que en realidad fuera al gusto de los animales. Un día cuando Jasmine caminaba por el bosque se tropezó con una piedra; cayó y se golpeó la cabeza y quedó desmayada.
Pasaron horas, cuando Jasmine despertó estaba rodeada de toda clase de animales. Se levantó y comenzó a escuchar voces, miró alrededor y terminó dándose cuenta de que lo que escuchaba eran las voces de los animales.
Al día siguiente Jasmine le contó lo sucedido a su madre y luego se fue al bosque para hablar con sus amigos.
Pasaron seis años y Jasmine ya había cumplido los diecinueve años de edad. Durante ese tiempo ella logro conseguir con los habitantes de Sumallun el dinero suficiente para construir un zoológico.
Jasmine con la ayuda de todos ellos, vecinos, amigos y parientes consiguió crear e inaugurar un zoológico llamado “ZOO-JAS”
Más bien era una reserva ecológica, la gente que allí concurría quedaba encantada por ver aquellos animales tan felices.
Pudo cumplir su sueño y tener aquel lugar increíble sin pisos de cemento ni alambrados ni cercas eléctricas. ¡Ah que hermoso! Era como estar en medio de la selva.
Mientras disfrutaba de sus animales se reunía con otros ecologistas para conseguir que se hiciera una ley que prohibiera los show de animales en los circos y se hicieran teatros y otras cosas con actuación solo de personas.
Lo bueno es que Jasmine pudo cumplir su sueño y ser feliz junto a aquellos animales y todos vivieron felices para siempre. 
                                                                                                  Amaya Rodríguez